miércoles, 7 de diciembre de 2016
martes, 6 de diciembre de 2016
martes, 13 de septiembre de 2016
Los autores del comercio exterior en México. Parte 4
Vicente Fox Quesada.
El 2 de julio del 2000, fue una fecha memorable en la historia de México debido a la transición de poderes en el mandato de la República. Vicente Fox Quesada
ganó las elecciones y se convirtió en el primer presidente dirigente de un partido opositor
al PRI. Vicente
Fox se refirió a su política
exterior de la siguiente
manera:
La actual política exterior mexicana es el reflejo externo del mandato de cambio expresado
en las urnas del 2 de julio del año 2000 y, a la vez, un poderoso
instrumento para anclar la transición democrática en el país. La política exterior de México debe seguir protegiendo los intereses medulares de nuestra nación, su seguridad
nacional, la preservación de su capacidad de maniobra internacional, la estabilidad y la cooperación internacionales, el aprovechamiento de nuestros recursos naturales conforme a las necesidades y prioridades del país, el impulso al desarrollo nacional integral sostenido y sustentable, y la capacidad soberana para asumir sin cortapisas decisiones en beneficio de intereses.” (Política Exterior de México en el Siglo XXI, 2003: www.embamex.de/politica...)
Por otro lado, en su segundo informe de gobierno
se refirió al nuevo “activismo” mexicano. Mencionó que México tiene diseñada una política exterior para los nuevos tiempos, señaló que el activismo es una de las partes esenciales, por lo que México cada vez tiene una presencia más eficaz e internacional. El
nuevo activismo de México quedó acreditado en la
Conferencia Sobre Financiamiento para el Desarrollo, celebrada recientemente en Monterrey. También mencionó que se
ha emprendido un renovado multilateralismo, sin atentar
contra la soberanía del estado.
Así mismo, en su tercer informe de gobierno Vicente Fox Quesada mencionó
y aseguró que la política
exterior de México había permitido avanzar en los diálogos políticos, económicos y la cooperación con el resto de las naciones. La participación de México del Consejo
de Seguridad de la ONU en uno de los momentos más delicados en el contexto mundial. De igual manera, las relaciones con Estados Unidos a través de los diálogos
y la cooperación a favor del desarrollo de la región.
En cuanto Europa, África,
Medio Oriente, Asia y Asia Pacífico,
se propició un mayor acercamiento, así como la construcción de consensos para aprovechar los ínculos en favor
de los objetivos de desarrollo que aspira lograr la sociedad
mexicana.
Se observa
la apertura comercial
como la oportunidad idónea para la creación de empleo porque el área exportadora es enorme y tiene un profundo
dinamismo. Y eso está bien, lo que no lo está es la dependencia de las exportaciones hacia la manufactura; ocupa el 90% de las exportaciones. Es inadecuada esta conducta porque la manufactura deja muy
poco
valor agregado y la gente que
emplea es mal remunerada.
Es difícil orientar políticas en este sentido,
no es que no se sepa que hacer, lo que no se sabe es cómo. Se necesitan enormes recursos para modificar la situación y no se tienen. Se debe empezar por invertir todo lo posible en educación y en investigación científica... y sí, es una inversión
a largo, muy largo plazo. A cambio de eso, permanece la insistencia en firmar tratados con
América del Sur y Asia
principalmente, como si
la creación
de socios fuera la única salida. (Criterios de Política Económica, 2003: http://mx.geocities.com/gunnm...)
Conclusiones.
México es un país con una historia fuerte en la que han existido intervencionismos para controlar
su rica naturaleza. La Colonia fue un periodo
en donde se afirma que tal vez de ahí viene la sumisión y la falta de proyección de pueblo mexicano, ya que
solo se nos acostumbró a trabajar
para otros; en realidad en ese periodo fue un auge económico
para el Imperio Español
y no para los mexicanos en sí. Después,
con la Independencia, se trató de llevar control sobre la economía, beneficiando otra vez solamente a algunos
grupos sociales; durante
el Porfiriato, sucedió lo mismo, el cinismo
de la soberbia
y ambición de algunos
hizo que los recursos
beneficiaran solamente
a un círculo
social específico, hubieron fallos, obviamente, esos no son evitables hasta ahora. Después
viene la Revolución, en donde se da un rompimiento de lo que había sido el manejo de la economía
de enclave a la nueva proyección de país, por otro lado está el nacionalismo, factor que en muchos
sentidos detuvo el crecimiento
del país.
A lo largo de la historia de México se ha tratado acoplarse
al exterior para el bien del país, ya que el proteccionismo si bien, algunas
veces tiene que ser implantado, en otros ha funcionado como freno al desarrollo. En estos momentos,
el país necesita de una economía dinámica y competitiva para atacar y sobretodo resolver
los problemas de desigualdad social que existen, así mismo,
para satisfacer las demandas de una sociedad
que cada vez es más sofisticada y con mayores
niveles educativos. Hasta ahora, la actitud que ha tomado el país en la participación activa en una economía mundial, es la opción y el camino para la integración al sistema mundial, que al fin y al cabo, es el terreno donde ahora las grandes
potencias están jugando, para subsistir y para seguir compitiendo.
Los autores del comercio exterior en México. Parte 3
José López Portillo
El periodo presidencial de José López Portillo
(1976-1982) pretendía hacer de México un país más independiente, este periodo estuvo marcado por esfuerzos para aprovechar los inmensos recursos
petroleros de México para lograr una mayor independencia económica
de Estados Unidos.
Frente al proteccionismo López Portillo
percibió vagamente lo que pudo haber sido el cambio
estructural que organizara su régimen; en
su segundo informe
de gobierno, sin atreverse a desechar
el modelo de sustitución de importaciones, propuso cambiar la protección infinita que daban los permisos
de importación por aranceles.
Existieron diversos
cambios a la estructura, los cuales se mencionan en Los Presidentes de México ante la Unión (1821-1924):
Se inició una nueva política de comercio exterior: la sustitución de importaciones manejada principalmente a través de permisos
previos, reemplazándose por el uso más flexible de los aranceles, procurando
que la liberación comercial no
fuera un malogro de la producción.
Se estuvieron utilizando los aranceles como reguladores comerciales, aplicándose de tal manera
que la protección a la industria nacional no repercutiera sobre los consumidores en quienes recaía
el peso
de la operación.
La nueva política comercial se orientó a hacer del país un sólido exportador y un racional
importador, y como consecuencia, aspirar a una política
comercial integrada a los objetivos del desarrollo nacional. (Quintana, 1989:123)
Efectivamente, después
del descubrimiento de yacimientos de petróleo en Chiapas, el futuro
de México se veía con prosperidad como mencionaba el mismo presidente López Portillo: "los mexicanos
que han sufrido carencias ancestrales, ahora tendrían que aprender a administrar la abundancia" y que "por primera vez en nuestra historia
disfrutaríamos de
autodeterminación financiera" (Errores y fracasos
de López Portillo, http://mx.geocites.com...: 2003).
Con el exceso de dinero que provenía del petróleo, se
lanzó un proyecto de industrialización y modernización en un corto tiempo, lo que constaba solo el período presidencial de López Portillo, lo cual rebasaba
las posibilidades técnicas y económicas, pues el país no estaba todavía
en condiciones, o tendría que ser un cambio
paulatino.
De igual manera, hubo otros factores que incrementaron el desperfecto de la economía
nacional. México enfrentó un deterioro en las cotizaciones de sus productos básicos cayendo
el precio del café, algodón, cobre, plomo, plata y de productos manufacturados, atribuible al incremento de las medidas proteccionistas en los mercados de los países avanzados
y a un aumento de la demanda
interna que no permitió
excedentes.
Miguel de la Madrid Hurtado
Miguel de la Madrid Hurtado, fue presidente de la República en el periodo 1982-1988. En este periodo,
llegaron las consecuencias de los problemas
que el anterior sexenio
le había heredado
al de de la Madrid. Durante 1981 y principios de 1982 se produjo
en México una inestabilidad fiscal de gran magnitud y un uso desmedido de la deuda para financiarlo.
Existía un ambiente exterior que presionaba y agraviaba
la estabilidad nacional.
De esta manera, el proteccionismo apareció nuevamente. Debido a que en el ambiente internacional se estaba renovando el sistema
proteccionista y los países industrializados en este caso Estados Unidos, estaba manejando tal
sistema, México se vio en la necesidad de ampliar sus exportaciones a otros países desarrollados y de Latinoamérica también. “…en 1977, economistas de prestigio y
organismos internacionales expresan cierta inquietud por el resurgimiento de políticas comerciales proteccionistas en los países industriales”
(Lejavítzer, Moisés. 1983:3).
En 1986, a cuatro años de estar en la presidencia de la República, se enfocó hacia la política
exterior distinguiendo la participación de México
en acuerdos que lo proyectaran hacia el exterior como fue el caso del Acuerdo
General de Aranceles Aduaneros y comercio
(GATT). La entrada de México en este acuerdo, trajo ventajas, ya que era miembro permanente dentro de las negociaciones comerciales multilaterales. Así mismo, le permitía estar dentro de un ámbito donde podría competir más eficazmente dentro del contexto de las medidas y prácticas
proteccionistas o de comercio
desleal, de lo cual anteriormente México mantenía tal prestigio.
La entrada de México al GATT fue un suceso que de alguna manera se dio para causar un sentimiento de independencia comercial de México hacia Estados Unidos “…a México le preocupa su vieja dependencia comercial con Estados Unidos,
y hace intentos por diversificar y
ampliar su comercio
exterior” (Alvear, Carlos. 1991:162). Este cambio, era algo
que tendría que haber sucedido
para el acoplamiento del
país al sistema mundial, en donde la apertura
y el libre comercio
son característicos de la economía
contemporánea.
Carlos Salinas de Gortari
El siguiente
sexenio corresponde a Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) el cual se caracterizó como uno controversial, fuerte inversión
extranjera y un activo
sistema del comercio
exterior, definitivamente el Tratado
de Libre Comercio de América del Norte no puede ser minimizado debido a su gran importancia dentro del contexto del comercio exterior mexicano, ya que para México significa la apertura
del mercado más grande del mundo a sus exportaciones, así como un factor
fundamental para la atracción
de inversiones
y la creación de empleos.
México modificó su ley de inversiones extranjeras para darle confianza al inversionista “que eliminó la discrecionalidad en las resoluciones, redujo los trámites
y requisitos y dio seguridad jurídica a
los financieros” (Calderón Francisco, www.avantel.net/~scaldero/sali...: 2003). Con el tratado comercial, el proceso de fusión de los capitales
nacionales con los internacionales se acentuó
notablemente.
Efectivamente, en el periodo
de Carlos Salinas se tuvo que lidiar con estas agrupaciones de personas que no comprenden que parte de la apertura es la adopción de distintos reglamentos en común con otros países para acordar
el avance de los distintos participantes. “El nacionalismo, que ha implicado el control gubernamental de la economía y, en muchas ocasiones, de la política,
lleva en mejor de los casos al fortalecimiento del aparato gubernamental en detrimento de la sociedad
civil, y en lo peor, al estatismo económico y al centralismo político” (Centro de Investigación para el
Desarrollo, 1991:40). Sin embargo,
y a pesar de todo,
el TLCAN llegó a formar parte del sexenio de Carlos Salinas
de Gortari sin importar
los oponentes que defendían la soberanía del país.
Como efecto del TLCAN en este período, las exportaciones crecían al igual que las importaciones debido a que el desarrollo económico del país requería
del exterior más y más bienes de capital e insumos indispensables para el progreso de la industria
nacional.
El papel de México dentro de
este Tratado es evidentemente el
del
país menos fuerte, aunque no se puede decir que no ha ayudado a la economía mexicana. En cuanto a las exportaciones ha colocado actualmente a México hasta el décimo segundo lugar entre los países más exportadores del mundo (sin contar a la Unión Europea como un solo bloque). La Inversión
Extranjera Directa
presentó una plataforma exportadora enfocada
en ramas particulares.
Finalmente, menciona Calderón, que el estado de México dentro del Tratado resultó de la siguiente manera: México no contrajo ninguna obligación
en materia petrolera;
los Estados Unidos y Canadá,
reconociendo el menor grado de desarrollo de México, abrirían de inmediato su mercado al 84 % de las exportaciones mexicanas y México sólo el 41 % correspondiente a bienes de capital
e insumos que no producía.
El TLC incluyó
provisiones para sancionas prácticas desleales y salvaguardas, así como procedimientos para resolver
equitativamente las diferencias.
En cuanto al comercio exterior, Carlos Salinas hizo un recuento
de lo que fue su sexenio en su último informe
de Gobierno en 1996.
Frente a la globalización económica, era indispensable romper aislamientos, alejarse del proteccionismo y conducir
la vinculación del país hacia los centros
de la dinámica mundial y, en particular,
hacia América Latina.
La transformación mundial fue más lejos que lo anticipado: en unos cuantos
meses terminó la guerra
fría y se desintegró la Unión Soviética; avanzó la conformación de zonas económicas regionales pero también se llegó a la resolución de la Ronda Uruguay del GATT. Estos desarrollos confirmaron la
pertinencia de las nuevas iniciativas de política exterior mexicana.
A fines del año pasado, estrechamos lazos con China y con Japón e ingresamos a la Conferencia Económica de los países del Asia- Pacífico,
APEC; a partir
de este año, somos miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, que agrupa a las
economías más industrializadas del planeta. En enero, entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte […] la posición de México en el concierto
de naciones se ha vuelto más fuerte (Centro de Investigación para
el Desarrollo, 1991:20)
Efectivamente la participación de México en el ámbito exterior fue muy activa en el periodo presidencial
de Carlos
Salinas. México
entró en
una etapa
de apertura
comercial y participación internacional en las organizaciones reguladoras de las normas internacionales.
Ernesto Zedillo Ponce de León.
Darle un seguimiento a la activa política
exterior mexicana correspondía al siguiente presidente de México. El 1º de diciembre de 1994, Ernesto Zedillo Ponce de León.
A tan solo tres semanas de la toma de protesta,
las perspectivas se nublaron para el futuro del país. Ante el constante deterioro de la reservas
internacionales del Banco de México
el gobierno anunció una devaluación del peso frente
al dólar del 15 %; bastó esto
para
que el pánico cundiera de inmediato
ante este evidente incumplimiento de lo acordado en el Pacto por lo que el público se precipitó a comprar
dólares creyendo que a la devaluación anunciada seguirían
otras más graves.
El gobierno tuvo que dejar en libertad el tipo de cambio que se fue hasta 7.50 pesos por dólar en marzo de 1995, esto es, más de un 100 % de devaluación en relación a la paridad
de 3.60 pesos por dólar vigente
en los primeros días de diciembre de 1994. Como consecuencia de esta devaluación, hubo un incremento del desempleo, con esto, más pobreza, delincuencia y distintos
problemas que atacan directamente la estructura y base del país, por lo que el gobierno
estaba consciente de que si se quería sobresalir y tener una mejor proyección en el exterior, se deberían
de atacar primordialmente los problemas que aquejaban y detienen
el progreso de la Nación.
Una de las decisiones que tuvieron que tomar, fueron económicas, pidiendo ayuda financiera a los Estados
Unidos, al Fondo Monetario Internacional.
A pesar de los apuros en que se vio el gobierno de Zedillo a raíz de la devaluación económica el enfocarse en la
política y comercio
exterior era una solución
y recurso para las inversiones, una proyección de México era necesaria. Los objetivos fijados comprendían “recuperar el peso económico de México a
los centros de la economía mundial y en los foros internacionales, asegurar el reflejo de los intereses nacionales en los acuerdos alcanzados, promover las posiciones internacionales conforme a las internas” (Programa de Política Industrial y Comercio
Exterior, 1995-2000. 2003: http://mx.geocities.com/gunnm...).
En cuanto al comercio exterior, Ernesto
Zedillo mantenía -naturalmente- un interés especial
y estratégico hacia América del Norte. Los derechos humanos, un plan de inmigración, incrementar la cooperación financiera, comercial y científica eran algunos de
los planes estratégicos que formaron
parte de la agenda durante el
sexenio de Zedillo.
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